viernes, 1 de agosto de 2008

Peter Gammons le entra a Manny


El veterano y experto cronista Peter Gammons nos explica muchas cosas que solo se saben en el "inside" de los equipos veamos esta joya, que a pesar de que quizas tenga razon en mucho de lo que dice, no es menos cierto que las cosas no pueden estar mal por parte de Manny y que la gerencia de Boston es totalmente la victima, con en respeto que me merece y la gran admiracion que por el siento creo que se le fue un poco la mano, pero aun asi es un gran articulo disfrutenlo.

El mensaje de texto de
Alex Cora no tardó mucho en llegar luego de haberse completado el cambio. "Me siento bien triste", escribió Cora, una de las personas más brillantes del juego. "Estoy feliz porque él lo quería, pero él es un gran tipo. Me enseñó mucho. Lo voy a extrañar."

Por eso es que es tan triste la manera en que los Medias Rojas tuvieron que gastar $7 millones, y cambiar a dos buenos jugadores jóvenes llamados Brandon Moss y Craig Hansen, para poder cambiar a Manny Ramírez a los Dodgers para poder obtener a Jason Bay de los Piratas. Pero la manera en que pasó el último mes, no había ninguna oportunidad -- nada de nada de nada -- de que Boston pudiera llegar a los playoffs con Ramírez en el equipo. En su mente, él ya había completado su obligación por los $168 millones garantizados que los Medias Rojas le pagaron, y él estaba esperando para irse al mercado y conseguir $100 millones por las próximas cuatro temporadas que cree que va a conseguir, lo que le pagaría un sueldo hasta los 40 años. Utilizó varias maneras para insultar a los dueños y a todo el mundo en la autoridad de los Medias Rojas, y un jugador al que realmente le importa Ramírez dijo que sabía que Ramírez podría sentarse los últimos dos meses de la temporada, cobrar sus últimos $7 millones y salir corriendo hacia su meta soñada de $100 millones adicionales. Los Medias Rojas también sabían eso. Ya lo habían amenazado con una suspensión sin paga, pero en un mundo donde la unión pelea por aquellos que no trabajan, los últimos dos meses de la temporada iban a ser un infierno viviente, llenos de huelgas por no querer jugar, seguidos de suspensiones. Habría sido una media temporada llena de lo que estuvieron llenas las pasadas dos semanas, una llave de lucha libre al cuello de la cultura del béisbol. Ramirez trató de sentarse, alegando dolor en la rodilla. El problema es, que luego de que Félix Hernández y Joba Chamberlain vinieron y pasaron, la gerencia de los Medias Rojas y el cuerpo médico le ordenó un examen de resonancia magnética. Sí Ramírez no se hubiera olvidado de cual rodilla le molestaba, habría sido más convincente, pero se confundió. El Massachusetts General Hospital le hizo los exámenes en ambas rodillas, y no encontró nada, y al día siguiente, la gerencia le envió una notificación a Ramirez de que si no jugaba, sería suspendido sin paga. Algun día, cuando nosotros realmente entendamos toda la era de los esteroides de 1980-2005, de la que un usuario admitió: "Los únicos que no los usaron luego de 1994 eran estúpidos o tenían miedo," quizás nos hagamos esta pregunta: ¿Era peor el usar drogas para mejorar el rendimiento para jugar mejor y ganar, o el declinar jugar y robarse el dinero? Esa es una pregunta para otra década. La amenaza de suspensión fue este pasado fin de semana, de ahí el asunto de "el-problema-soy-yo" el domingo, y los comentarios absurdos sobre un equipo que lo ha protegido vez tras vez tras vez tras vez tras vez. Pero tan pronto como la fecha límite pasara, y Ramírez siguiera con los Medias Rojas, habría sucedido otro incidente, ya que Ramírez sabía que no tendría que jugar, fajarse o importar un comino para cobrar los $7 millones restantes en su contrato. Todo el que estuviera viendo el partido donde John Lackey iba tras un juego sin hits en la séptima entrada el pasado miércoles, cuando Ramírez trotó hacia la primera base en 5.7 segundos, se da cuenta que él es uno de esos raros y dotados atletas al que no les importa ganar, la integridad del juego o sus compañeros. Él si puede batear. Oh, habían habido intentos por parte del equipo de salir de Ramírez. En primer lugar, todo era por el contrato que Jeff Moorad le sacó a Dan Duquette cuando nadie más quería contratarlo, un contrato que Ramírez decidió que no tenía que seguir en su octavo año. Los Medias Rojas lo colocaron en waivers. Nadie lo reclamó. Trataron de cambiarlo por Alex Rodríguez, pero la unión evitó eso. Ellos trataron de cambiarlo a los Mets luego de la Serie Mundial del 2004, y luego antes de la fecha límite del 2005 por un paquete que incluía a Lastings Milledge y Clifford Floyd, pero esos acuerdos no prosperaron. Y ellos ganaron dos Series Mundiales con él. Pero esta temporada se convirtió en una pesadilla cuando la atención de Ramírez estaba enfocada en los próximos cuatro años, en su próximo contrato. Los gerentes generales dijeron este pasado fin de semana que el gerente de los Medias Rojas Theo Epstein había comenzado las llamadas para ver el interés por la maquina de bateo, pero para el miércoles en la noche, solo habían dos interesados, los Marlins y los Dodgers. La manera en que Boston lo veía era, bueno, Ramírez se fue, y Bay parecía el mejor reemplazo con sus promedios de temporada de 32 jonrones y102 remolcadas. Para conseguirlo al final de la temporada le habría costado más que Moss y Hansen, así que hicieron el acuerdo ahora. Sus sentimientos eran que Bay se ajusta a Boston ahora mismo, y su bullpen se asienta, podrían ser contendores. Ellos no piensan que podrían haber sido contendores con su jugador de $20 millones en huelga. Florida hizo cada esfuerzo honesto por conseguirlo. El miércoles en la noche, los Marlins pensaban que iban a obtener a Ramírez y el relevista de los Piratas John Grabow por Jeremy Hermida, el segunda base-tercera base Chris Coghlan y el lanzador zurdo Taylor Tankersley, quien entonces habría ido a los Piratas junto con un prospecto de Boston por Bay. Los Medias Rojas habían acordado en añadir $2 millones, así que ellos estarían pagando $9 millones más un prospecto para lograr el acuerdo Ramírez-por-Bay. Pittsburgh quería más en el acuerdo, mientras que Florida nunca flaqueó. Los Piratas querían otro paquete, que estaba lleno al obtener a Andy LaRoche y el lanzador derecho Bryan Morris al igual que Hansen y Moss. Era un muy buen paquete por Bay, un paquete que liberaba efectivo para firmar la primera selección del sorteo Pedro Álvarez. Hansen y Moss eran la versión de este año de Matt Murton, sin el cual los Medias Rojas jamás habrían logrado el acuerdo de Nomar Garciaparra en el 2004 que los llevó al campeonato. A Ramírez le debe ir bien en L.A. Los Dodgers necesitan el bate, y Joe Torre y Don Mattingly son perfectos para él. Él ayudó a jugadores jóvenes como Matt Kemp y James Loney. Esencialmente los Dodgers lograron obtener a Ramírez y Casey Blake con los Medias Rojas y los Indios pagando sus sueldos. Ramírez estará ahí por dos o tres meses, y Torre no tendrá que vivir con los compromisos que se comieron vivo a Terry Francona. Será una parada bonita en su ruta hacia Cooperstown. Ramírez le puede echar la culpa a Larry Lucchino como la razón de no correr los rodados o de evitar a Hernández y Chamberlain o sentarse las últimas cinco semanas del 2006 cuando David Ortiz y sus compañeros lo necesitaban, y varios de los medios de L.A. se solidarizarán con él. Los Angelinos siguieron probando que el béisbol no es un juego de computadoras sino un deporte humano, y la brecha entre los números de Ramírez y su actuación se ampliaron en esta temporada al obsesionarse con su próximo contrato. Es triste, muy triste que haya criticado a Francona y todo aquel que trató de mimarlo al punto de que uno de los mejores mánagers de su tiempo perdió peso y sueño tratando de vivir con lo que le había permitido hacer a Ramírez, incluyendo el golpear al secretario de viajes del equipo. Es triste porque muchos de nosotros siempre nos gustará Manny Ramírez, porque la mejor gente en el equipo -- tipos como Cora, Ortiz y Mike Lowell -- trataron de que las cosas funcionaran y les importaba. Sin embargo, al final, Ramírez ni escuchó a nadie ni le importó nadie cuando se trataba de sus próximos $100 millones. La emprendió contra el equipo del 2008 porque la gerencia no quería pagarle $100 millones por cuatro años. Ahora tiene una oportunidad de ser feliz, al darle la espalda al equipo con el que ganó dos sortijas, un equipo al que dejó atrás el jueves, y, que en muchas maneras, se está convirtiendo en un equipo muy, muy diferente a los Idiotas del 2004, uno construído alrededor de Josh Beckett y Kevin Youkilis y Dustin Pedroia y Jonathan Papelbon y Jon Lester.

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